CO-CREANDO UN FUTURO MEJOR: EL NACIMIENTO Y EL PROPÓSITO DE LA ASOCIACIÓN VALOR PÚBLICO

La Asociación Valor Público nace a partir de una profunda reflexión acerca de una de las grandes contradicciones de las últimas décadas: Nuestra acelerada evolución tecnológica y cognitiva para crear productos, servicios y creaciones inimaginables hace solo algunos años atrás, frente a nuestro rotundo fracaso y escasa evolución en nuestros modelos y procesos de toma de decisiones colectiva para mejorar las condiciones de las personas y el planeta, tanto a nivel global como local.

Es increíble que en pleno siglo XXI, pese a la disponibilidad de recursos, tecnología, experiencia y conocimiento acumulado aún no hayamos podido resolver los problemas más básicos de nuestra sociedad. A pesar del crecimiento económico y la constante evolución tecnológica en los últimos cincuenta años, ¿cuánto hemos avanzado en seguridad, educación, salud, justicia e infraestructura básica para la mayoría de nuestros conciudadanos? Dicen muchos que caminamos hacia el progreso, pero nos pueden asaltar en cualquier esquina, depredamos nuestros océanos y nuestros bosques, aún nos enfrentamos en guerras inhumanas y el acceso a agua potable, educación, salud, justicia y transporte público de calidad, sigue siendo algo inalcanzable para muchísimas personas.

Mantenemos la ilusión de que un nuevo gobierno nos salvará de todos los males, cuando el problema que tenemos es cultural y estructural y está enraizado en los desfasados modelos y herramientas que utilizamos para gobernar y gestionar lo público 1 a nivel global, regional y local. Tenemos los recursos, la tecnología, la inteligencia y la voluntad para resolver muchos de estos desafíos sociales, sin embargo estos modelos no parecen estar preparados para aprovechar el enorme potencial tecnológico, creativo y motivacional disponible.

La manera cómo gobernamos y gestionamos la mayoría de nuestros países, ciudades, territorios y diversos espacios colectivos, se basan en una combinación del modelo de democracia representativa y el modelo burocrático 2 de gestión pública. Escogemos a través de elecciones directas o indirectas a nuestros representantes y delegamos en ellos toda capacidad de decisión por un periodo de tiempo. La implementación de esas decisiones corren a cargo del aparato burocrático compuesto por normas, organizaciones, funcionarios y recursos para producir servicios públicos en beneficio de la ciudadanía. Este modelo 3 basado en los procedimientos rígidos y la centralización de las decisiones busca que los funcionarios actúen en función de lo explícitamente estipulado en la norma y los deseos de la autoridad pública de turno. Bajo el paradigma del “modelo burocrático”, para mejorar los servicios para mejorar los servicios públicos se necesitan buenas leyes, autoridades capaces y honestas, un servicio civil competente y más
presupuesto.

Si bien existen diferentes variantes en su aplicación, la forma en que gobernamos y gestionamos lo público en la mayoría de nuestras sociedades democráticas se puede representar en este esquema:

A pesar de que la democracia y la burocracia son los mejores sistemas que hemos encontrado hasta ahora para tomar decisiones colectivas, las estructuras, procesos, mecanismos y modelos mentales que la rigen se han mantenido casi inalterados en más de dos siglos de experimentación. ¿Cuáles son los principales problemas en la aplicación de este modelo en la mayoría de nuestras comunidades?: (1) Ineficiencia en el uso de los recursos públicos; (2) enfoque en lo coyuntural y el corto plazo en vez de los estructural y el largo plazo; (3) desarticulación entre los diferentes actores públicos y privados para coordinar y lograr objetivos comunes; (4) prevalencia de la rivalidad y disputa frente al diálogo y la deliberación constructiva (4) corrupción en casi todos los niveles; (6) ineficacia en los resultados esperados por la población y (7) desconfianza y frustración de la ciudadanía con los gobiernos y las instituciones públicas.

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Escrito por Daniel McBride (2022)